provincias

Madre del prefecto de Pastaza fue torturada

2/26/2013



Puyo (Pastaza)
Doña Laurita tiene miedo de salir a la calle desde el lunes, cuando se enteró de la muerte de una de sus grandes amigas y tocaya, Laura Mercedes Blaschke, de 66 años, madre del prefecto de Pastaza, Jaime Guevara.
El sábado 24 la vio por última vez. Se ejercitaron, conversaron y se despidieron como siempre.
La madre del funcionario tenía un año viviendo en las calles Ceslao Marín y González Suárez. La encontraron con sus manos y el rostro cubiertos con cinta de embalaje. La Policía Judicial (PJ) baraja varias hipótesis, entre ellas un posible robo.
Según Carmen Loayza, otra vecina del sector, al parecer la víctima habría vendido un terreno hace pocos días y quizá los delincuentes  pensaron que la plata estaba en casa. “Muchos creen que el prefecto le daba plata a su mamá para que la guarde”, comentó la señora.
Pero el dolor y la desolación se sienten más en las calles Ceslao Marín y González Suárez, del barrio La Libertad. En una casa esquinera de color beige, en la calle principal, vivía desde hace un año doña Laurita, como la conocían sus amigas.
Alexandra Villacrés tiene su comedor a pocos pasos del domicilio y hasta el mediodía del domingo la vio. “Ella estaba afuera del balcón y nos saludamos. Todos los domingos iba a las 06:00 a misa. A las 23:00 que llegamos de paseo solo escuchábamos que los perros ladraban”, recordó la vecina. Alexandra fue una de las personas que observaron el cadáver de la señora dentro de su habitación. “Tenía la misma ropa que llevaba la tarde del domingo”.
SE DEFENDIÓ

María Gallegos es otra de las que conocieron a la mamá del prefecto. Antes la víctima vivía cerca del Seguro Social, en el mismo barrio. En la casa de dos pisos se arrendaban varios departamentos y locales comerciales.
Fue Elizabeth Guamán, que hacía limpieza en una de las oficinas, quien se percató de que algo raro sucedía con Laurita. A las 06:00 del lunes llamó a la puerta, pero nadie le contestó. Entonces pidió ayuda a Alexandra y ambas, junto a otra persona, subieron a la vivienda y hallaron el cadáver dentro del dormitorio.
Avisaron al prefecto y la policía revisó la escena del crimen. La víctima tenía cinta de embalaje en su rostro y manos, así como moretones en sus brazos. “Al parecer se defendió”, expresó un agente de la PJ. El fiscal de turno, Alejandro Cajas, manifestó que no descarta ninguna hipótesis.
El coronel Herman Cabezas, jefe de la Policía Judicial de Pastaza, se solidarizó con el prefecto Jaime Guevara. “Esperamos dar con los malhechores de este crimen”, afirmó.
 En el coliseo ayer se velaban sus restos. Muchos familiares, amigos, funcionarios y comuneros llegaron para darle el último adiós. El féretro alrededor de las 16:00 fue llevado al camposanto del Puyo, donde quedaron sus restos. (YIE)


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